Saturday 7 December 2019
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diariolibre - 5 days ago

El historiador Scarano analiza el futuro y el presente del Caribe hispano

Francisco Scarano, acreditado historiador puertorriqueño, analiza el pasado de las tres grandes islas caribeñas y prevé lo que podría pasar con ellas en los próximos años tomando en cuenta las perspectivas decadentes de la economía estadounidense y el impacto que pueda causar. El reconocido profesional estuvo en el país, donde dictó la conferencia “La isla que se repite, contrapunteos cubano-puertorriqueños entre la Guerra Fría y el reencuentro”, dentro de la cátedra de estudios caribeños Frank Moya Pons, de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, y concedió a Diario Libre una entrevista en la que resaltó la prosperidad que proyecta la franja dominicana de la antigua la Española. Tratando de vislumbrar el futuro de los tres grandes territorios insulares de habla hispana, para contextualizar se preguntó primero ¿qué va a pasar en el mundo? “Porque si el imperio norteamericano está en decadencia, como se dice y hay señales que apuntan a eso, entonces eso va a tener un impacto en las tres islas. Aquí en Dominicana va a tener una repercusión grandísima”, vaticinó. Y agregó que “la prosperidad de este país parece que va de la mano de la prosperidad de los Estados Unidos”. No obstante, señaló que China está compitiendo con el Norte y que, en los próximos años, en términos globales, va a sobrepasar a Estados Unidos. “Pero si se establecen relaciones directas con estos nuevos centros de poder tal vez se pueda capear un poco la crisis que se sobrevendría con cualquier sacudida económica en los Estados Unidos... Hay que ver la voluntad democrática de nuestros países. Hay que ver ¿qué va a pasar en esa Cuba que parece reacia a abrirse como una sociedad más abierta, con sensibilidades más democráticas?, dijo. En cuanto a la situación de Puerto Rico, aseveró que hay “un tranque grandísimo”. “Hay quien quiere hacer de la isla un Estado y están aprovechando la coyuntura actual para empujar esa opción... No va a ser solo una decisión puertorriqueña. Eso va a depender también de los norteamericanos”, señaló. Consideró que “si los norteamericanos ven actualmente a Puerto Rico como un lugar donde ellos van a echar dinero y a echar más dinero y a seguir echando dinero”, donde no hay posibilidad de ejecutar “un plan de desarrollo viable y realista”, “no van a dar la estatidad en el futuro previsible”. A juicio de Scarano tendría que haber una especie transformación política dentro de la isla de Puerto Rico que no la ve venir. Afirmó que Cataluña y Puerto Rico tienen un gran parecido, porque hay una especie de tranque en ambas sociedades entre los que favorecen un camino y los que favorecen otro.Recordando el tema de su conferencia, “La isla que se repite...”, Scarano señaló que en las grandes islas se han dado procesos similares, en distintos tiempos, en momentos históricos diferentes, pero con puntos de comunión” y procesos ecológicos casi idénticos. “Desde luego la importación de africanos, la explotación del trabajo e en fin, el destrozo de la ecología natural dada la expansión de la caña de azúcar, etc. Pero además de eso, lo vio (Antonio Benítez Rojo) como una especie de repetición cultural), pues todos tenemos más o menos la misma sensibilidad hacia ciertas cosas. Tenemos que enfrentarnos de maneras casi iguales a fuerzas externas que son, en estos casos, determinantes. Estamos hablando de imperios y de poderes. De modo, que esa es la manera en que yo veo la isla que se repite”, explicó. Aunque su exposición académica se centró Cuba y Puerto Rico, Scarano hubiera querido que el público tuviese la oportunidad de introducir a la República Dominicana en una discusión que no pudo darse.Tras reflexionar sobre el contexto en que vivió el Caribe durante la Guerra fría, que comienza alrededor del 1945 y termina en el 1989 del siglo XX , Scarano se refirió a la Cuba socialista, “que después del 1959” se convirtió “en una especie de satélite de la Unión Soviética y de hecho después del 1970 probablemente en una colonia de los soviéticos”. “Y en el caso de Puerto Rico, como es bien sabido, seguimos como la vitrina de la democracia, el lugar donde el capital norteamericano va a demostrar que la inversión extranjera, sobre todo de Estados Unidos, puede industrializar, modernizar y urbanizar un país”, dijo. “Aquí tenemos dos islas que fueron gemelas (Cuba y Puerto Rico), por así decirlo y ya a finales del siglo XX parecen como si fueran dos opuestos: una, el socialismo burocrático cubano y otra, el capitalismo colonial puertorriqueño...Y las dos son esquemas, modelos no solo para las Américas, sino para todo el mundo...”, reflexionó. Desde el punto de vista de Scarano, Cuba y Puerto Rico son casos únicos, casos caribeños muy singulares que se proyectan hacia África, hacia el sureste asiático.“Y no pretendo que mi isla Puerto Rico tenga una importancia tan grande como la que tuvo Cuba, en ese momento, pero sí fue utilizada como modelo para la creación en estos países, donde el Offshore manufacturing, las empresas que llegaban de fuera se establecían, tenían beneficios fiscales y ponían y producían sus cosas para la exportación. Era el modelo que originalmente se dio en Puerto Rico después de la segunda guerra”, acotó. De acuerdo a Scarano, Cuba y Puerto Rico se parecen mucho, aunque cuando se les da una mira superficial no luce así. “Terminan siendo similares en tanto en cuanto van a depender de otros sistemas más grandes... En el caso de Cuba, sabemos que era la inyección soviética en su economía, la práctica que hacía el bloque oriental de comprarle el azúcar a Cuba a dinero por sobre el mercado mundial, de manera que Cuba pudiera sostener algún tipo de semblanza de prosperidad que no la hubo como tal, pero la gente sobrevivía en ese sistema”, explicó. Y en el caso puertorriqueño observa similitudes. “Hay unas asignaciones federales del gobierno de Washington, que se inyectan en la economía puertorriqueña, que le dan de comer a la gente, mediante cupones de alimentos. Todo eso parece muy semejante, muy similar, afirmó. También Scarano señaló que el contexto cultural de las islas es similar. “En la cultura todo sigue siendo similar en cuando a que la literatura, la música, el drama, toda una serie de cosas no se desvían nunca, no se separan. Quizás desde un punto de vista puertorriqueño de derecha, eso simbolizaba que el establishment cultural puertorriqueño estaba más orientado hacia la izquierda, hacia el modelo cubano de lo que debería estar, pero lo cierto es que no es así”, indicó. “Es decir, agregó, la literatura, la historia siempre han tenido un sesgo hacia la izquierda ideológicamente, y era muy natural que las cosas que hacían en Cuba, esa gran promoción de la literatura y de música que se da en ese país en la segunda mitad del siglo XX se imitara, se tratara de imitar en la isla más pequeña” (en Puerto Rico). Además, resaltó, está la similitud de que las dos islas exportan gente. “En el caso puertorriqueño, la proporción de gente que se va de la isla es mucho mayor que en el caso cubano. En el caso cubano son unos cientos de miles de una población de diez millones. El caso puertorriqueño es casi una tercera parte de la población”, subrayó. Refirió que una vez que se reúnen y se reencuentran esos inmigrantes en New York nace la salsa, de la confluencia que tienen las sensibilidades cubanas con las puertorriqueñas. Recordó que después que se rompe la barrera de la Guerra Fría, en el año 89 se empiezan a juntar los músicos de ambas islas, suma a la que se agregarían los dominicanos.Evocó Scarano, autor de “Puerto Rico Cinco Siglos de Historia”, que en el comienzo de la Guerra Fría las tres islas dependían mucho de la agricultura de exportación, particularmente del azúcar. Recordó que se produjo después en Dominicana, Cuba y Puerto Rico un intento medianamente exitoso de industrialización.“Lo es más o menos exitoso en una que otra isla, pero siempre se dirigen en la misma dirección, y por cierto que ese intento de industrialización que se da también en América Latina, porque a nivel mundial, después de la segunda guerra, la teoría fundamental de cómo que se moderniza económicamente un país era el llamado import substitution industrialization, que era que se sustituían las importaciones por industrias nativas, que producían para el mercado local y eso llevaba a un vórtice de industrialización”, afirmó. Desde la perspectiva del historiador, esa situación pasó en República Dominicana y en Cuba también hasta que los cubanos tuvieron que empezar a depender nuevamente del azúcar, después de que se dan cuenta de que no pueden convertirse en un país industrial.“De modo que en términos económicos hay una comparación muy clara que hacer entre los tres países. El sistema político es también, curiosamente es muy distinto en Dominicana... del que se va a dar en Cuba y del que se va a dar en Puerto Rico también”, señaló.Sostuvo que tras la caída del dictador Rafael L. Trujillo en República Dominicana hubo una especie de imitación de lo que se estaba produciendo en Puerto Rico. “También las diferencias son importantes, porque el sistema político dominicano asume una especie de inestabilidad por un tiempo que sabemos que va a llevar a la invasión norteamericana del 65, que va a tener sus consecuencias posteriores en términos de la reproducción de ciertos centros de poder dentro del país, de ciertos partidos. Eso es bastante suit géneris en el caso dominicano”, arguyó. En su visita al país, Scarano percibió grandes cambios. Y se explayó sobre sus apreciaciones: “A mí, que estoy visitando a la República Dominicana en diez años, me maravilla ver la transformación que ha habido en este país y es una transformación que parece como si fuera el Puerto Rico de los 70 o de los 80. Hay un gran optimismo económico. La tasa de crecimiento altísima. Una sólida economía y se ve aquí lo que han llegado a hacer. Me temo que esa sólida economía no sea tan basada en soportes que no sean tan sólidos en sus bases”, expresa. Scarano conoce el pasado reciente de su Borinquén y aporta sus enfoques sobre las causas de la debacle puertorriqueña de los últimos años. “A mi entender, el régimen norteamericano en Puerto Rico, por casi un siglo, desde la llegada en el 1898, después de la guerra hispano-cubana-americana hasta el 1995, casi un siglo, se basó en una subvención económica, no a los puertorriqueños, sino al capital norteamericano que operara dentro de Puerto Rico”, explicó. Evocó que las leyes de contribución sobre las riquezas obtenidas de la producción y de la manufactura o del comercio se adaptaron y adecuaron a la necesidad de que ese capital pudiera regenerarse y obtener la ganancia que ellos pretendían al llegar a la isla, ubicada a mil millas de Miami y a mil setecientas de New York. ¿Entonces, qué pasa?, se inquirió. “Durante ese tiempo, es el tiempo en que Estados Unidos está convirtiéndose en un gran poder económico mundial y luego es el tiempo de la Guerra Fría en el que tiene que demostrarse la gran habilidad que tiene para transformar los lugares donde va. Este capital, estando en Puerto Rico, le produce un beneficio a los puertorriqueños que es casi incidental a su presencia ahí”, dice. Señaló a que una vez terminó la Guerra fría, viviendo Cuba su período especial, que calificó de horroroso para los cubanos, el capital norteamericano, el gobierno y el sistema político que lo rige se dan cuenta de que ya no necesitan a Puerto Rico, que “no tienen que usarlo como vitrina de nada”.“La vitrina ahora es, apuntó, el acuerdo con México y con Canadá; la vitrina es la inversión en los países del Oriente, del Pacífico. Esa es la visión que van a tener los norteamericanos ahora. ¡Olvídate el Caribe!, ¡olvídate de la colonia que tenemos en el Caribe! ¡Vamos a hacerlo en grande en estos otros lugares! Y en cierto modo, están repitiendo la experiencia puertorriqueña de los años 40 en adelante, porque al establecerse las maquiladoras en México, en la frontera con los Estados Unidos, es una especie de hacer a Puerto Rico diez veces más grande, pero en esas fronteras...”. Argumentó que una vez Puerto Rico deja de ser importante, una ficha del ajedrez norteamericano, se repliega ese beneficio, esa subvención que había venido dando los Estados Unidos a su propio capital, que luego incidía en el bienestar de los puertorriqueños.Evocó que en el 2005 el congreso de los Estados Unidos aprobó una ley que dice que la ley de incentivos económicos a las subsidiarias de grandes corporaciones que se establecieran en Puerto Rico, terminaría en diez años. Explicó que en Puerto Rico, una vez se hace el pacto de libre comercio de Estados Unidos, México y Canadá y Canadá y se deroga la ley 9- 36 se termina todo la posibilidad de desarrollo que tenía el viejo modelo de la economía colonial. “¿Qué pasa?, que la gente de inmediato no siente eso, que se va sintiendo poco a poco. Ya a principios del 2000 hay menos empleos, hay cierre de las fábricas grandes, de las factureras más grandes del mundo, en términos de farmacéuticas. 18 de las 25 manufactureras farmacéuticas más grandes del mundo estaban establecidas en la isla. Muchas se van, otras deciden no expandir. No hay posibilidades de empleos adicionales a los que ya tienen”, dice esbozando el panorama puertorriqueño de entonces. Sostuvo que la gente que se había educado en las universidades tienden a emigrar y empieza a disminuir la población lentamente...“. “En los primeros años del 2000 hay menos empleos. Sin embargo, en el 2008 viene la crisis grande del capital que es la segunda de los años 30, que es la gran recesión y esa le da un golpe durísimo a la economía puertorriqueña y ahí se acelera la emigración de la gente”, amplió. Y señaló: “Yo recuerdo cuando Puerto Rico estaba a punto de tener cuatro millones de habitantes. Ahora tiene casi sobre tres millones. Se ha ido un millón de puertorriqueños. Muchos de ellos han sacado sus títulos en el colegio de Mayagüez. Son ingenieros, son científicos o lo que sea. Son jóvenes. Tienen toda una vida para producir, para contribuir”. Argumentó que para poder paliar lo que estaba ya pasando, el gobierno, muy mal acostumbrado a vivir de emisiones de bonos que eran muy rentables para inversionistas americanos que los compraban, se da cuenta de que ya esas emisiones normales no seguirán dando un crecimiento al presupuesto nacional o insular y empiezan a emitir bonos diferentes, mucho más inestables y más inseguros para los inversores. “Con esto empiezan a financiar el presupuesto anual, cogiendo prestado para pagar los gastos del presente. Entonces, la deuda soberana de la isla pasa de como 15,000 millones a 70,000 millones en cuestión en una década o menos... Cuando hay una economía que no está creciendo y el gobierno está cogiendo prestado ahí está la crisis”, enfatizó. Por último, asevera, llega el huracán María en el 2017, que según cálculos iniciales parece que destruyó 120 mil millones de dólares en propiedades, mató directa e indirectamente cerca de tres mil personas, destruyó la isla como había pasado desde el 1932, con el último gran huracán que la había azotado.“Y eso se conjuga con lo demás. No es el huracán lo que crea la crisis. Es todo lo que ha venido antes que va entonces a acentuarse”, concluyó Scarano.

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