Sunday 9 December 2018
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plazapublica - 19 days ago

La confianza rota o perdida

imagen columna: Tiempo aproximado de lectura: 2 minsTipo de Nota: OpiniónCategoría columna: opiniónTema: Poder y CiudadaníaEntradilla: No se puede modelar un mundo sin confianza. Menos se puede manejar sin ella. Cuando se dice que la confianza está perdida, la misma frase nos dice que es posible recuperarla sin importar el tiempo que se lleve. Si se dice que está rota, entonces lo que hay que buscar es la manera de repararla o recuperarla. En otros términos, hay que volver a construirla. Ni recuperar ni reparar parecen ser las mejores opciones. Pero ¿a cuenta de qué es tan importante la confianza? Pues en la construcción de lo social. Si no existe confianza, los esfuerzos por construir pactos son en vano. Y en lo económico, la confianza es uno de los instrumentos que permite, en la nueva ola de desarrollo de las actividades económicas, hacer que estas sean más productivas, más competitivas, y asomarse a las actividades económicas de vanguardia. En esta época, los niveles de confianza no se aprecian en buen nivel. Desde los ámbitos mundiales vemos cómo los líderes de las potencias mundiales se reúnen para conmemorar los 100 años del fin de la Primera Guerra Mundial, y durante la misma semana cada uno sale por su lado a promover alianzas en materia económica y de defensa que dan a entender que los apretones de mano no pasaron de ser un sencillo ejercicio de protocolo y rémoras de viejos rencores. [frasepzp1] A nivel nacional, la crisis política se manifiesta en la falta de confianza en las instituciones. Y se agudiza cuando los intereses sectoriales y personales instrumentalizan estas mismas instituciones para desatar una guerra sorda que amenaza con descomponer el escaso orden sociopolítico con el que contamos desde mediados de los 80 hasta nuestros días. En un orden de ideas más específico, la falta de confianza en las personas y en sus ejecutorias incide directamente en los débiles o inexistentes liderazgos políticos que pintan los paisajes electorales como un lío de monos, todos agarrados de las colas, esperando que, si alguien jala la propia, inmediatamente se jalará la del prójimo, siendo esta cierta, falsa, corta o larga. Al fin y al cabo no importa: como prescribe Goebbels, ahora se trata de viralizar algo hasta que sea verdad. Entonces, construir acuerdos se torna muy difícil con la confianza perdida. Y encontrar liderazgos en ambiente de linchamiento, también. Las dinámicas de acciones y reacciones que pueden estar dándose y planificándose no van a ayudar a construir soluciones. Se deberán fijar condiciones que permitan avanzar en la construcción de confianza, y una de las formas de hacerlo es empezar a escribir sobre una hoja en blanco, pensar de forma distinta, acercarse al problema y al fenómeno con actitud y perspectiva nuevas. Todos y ninguno de los planteamientos para el desarrollo pueden ser válidos. Las soluciones podrán ser lo mejor intencionadas, pero de eso a que sean viables hay un valladar muy alto. Es la falta de confianza, y en este momento no confiamos en las instituciones, no confiamos en las personas y no confiamos en los procesos. Habrá que ver cómo construimos confianza. No hay de otra.

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